Manifestación de voluntad

Manifestación de voluntad

El acto jurídico gira en torno a la voluntad, esto es, a la facultad que poseemos todos para decidir y adoptar una conducta. Esta voluntad interna conlleva todo un proceso de formación que implica tres factores: el discernimiento, la intención y la libertad.

El discernimiento es la aptitud del espíritu humano que permite distinguir lo verdadero de lo falso, lo justo de lo injusto, y apreciar las consecuencias convenientes o inconvenientes de las acciones humanas, siendo la versión jurídica del entendimiento (Arauz Castex y Llambías, 1955).

La intención es realizar el acto tal como se pensó llevarlo a cabo, siendo el conocimiento aplicado a la realización de un acto concreto (Brebbia, 1979).

La libertad es la espontaneidad que debe existir para tomar la decisión de celebrar el acto jurídico. Es la determinación, la facultad de elección, como consecuencia del discernimiento y de la intención (Vidal Ramírez, 2019).

La voluntad interna formada requiere de un medio para exteriorizarla y de esta manera interese al derecho. La manifestación de voluntad es el medio por el cual se exterioriza la voluntad interna del sujeto, comunicándola de manera directa o indirecta a un sujeto determinado o a un número indeterminado de sujetos.

La manifestación de voluntad es la exteriorización de un hecho psíquico interno destinado a producir efectos jurídicos. Si estos son queridos por el agente, se trata de una declaración de voluntad; por lo que podemos señalar que entre la manifestación de voluntad y la declaración de voluntad hay una relación de género a especie. De la lectura de los artículos 140 y 141 del Código Civil, observamos que el legislador prefiere utilizar el término manifestación de voluntad sin hacer distinción con el de declaración (Espinoza Espinoza, 2018).

Nuestro Código Civil, respecto de la manifestación de voluntad, nos señala lo siguiente: 

"Artículo 140.- El acto jurídico es la manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar y extinguir relaciones jurídicas. Para su validez se requiere:

  1. Plena capacidad de ejercicio, salvo las restricciones contempladas en la ley.
  2. Objeto física y jurídicamente posible.
  3. Fin lícito.
  4. Observancia de la forma prescrita bajo sanción de nulidad."

Como podemos observar, nuestra legislación reconoce la importancia de la voluntad manifestada como creadora, reguladora, modificadora y extintora de relaciones jurídicas.

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